Las protestas arrecian en Perú en respuesta a la violencia y a la represión policial

La jornada comenzó con 18 féretros apostados en los exteriores del hospital Carlos Monge Medrano, en Juliaca, en la provincia de San Román, en el sur de Perú. En medio del horror por las muertes de los manifestantes del fatídico 9 de enero afloró la solidaridad. Un grupo de funerarias donó ataúdes para que los familiares pudieran despedir a los suyos con dignidad. No es casual que alguna de ellas lleve por nombre Luz Divina. Aquel acto de humanidad ha brillado como un resplandor frente a la indolencia que sufre el país andino desde que estallaron las protestas tras el autogolpe fallido de Pedro Castillo, hoy en prisión preventiva.

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